El único puente de plástico
Fecha Lunes, 04 abril a las 14:51:08
Tema Curiosidades


En Asturias está el único puente de plástico de España y el más largo del mundo. Técnicamente, más que plástico son materiales poliméricos reforzados con fibras. Se trata de un prototipo, un anuncio de lo que serán los puentes del futuro, más ligeros y resistentes. Eso sí, hoy por hoy, es cuatro veces más caro que uno normal, según explica el jefe de la Demarcación de Carreteras, Ignacio García-Arango.

Esta infraestructura entró en servicio hace un mes y pasa sobre el tramo Vegarrozadas-Soto del Barco de la autovía del Cantábrico. En concreto, está en el ramal que une la A-8 con el aeropuerto y da servicio a una pequeña carretera local.

El puente fue construido por la empresa Necso dentro de un plan de desarrollo tecnológico auspiciado por la Unión Europea. Este programa debía acabar con un puente a escala real donde se plasmasen de modo práctico los resultados de la investigación. Y en su momento, dado que la empresa se estaba haciendo cargo de las obras en el tramo Vegarrozadas-Soto del Barco, le ofrecieron al Ministerio de Fomento que el puente proyectado para ese lugar, uno convencional, se sustituyese por el que hoy abre una puerta al futuro. Eso sí, al mismo precio que el inicial.

No hay que pensar que se trata de una estructura endeble y de goma. En realidad, los pilares son de hormigón. La novedad viene en las vigas horizontales que sostienen la losa por donde circulan los vehículos. Están fabricadas con fibra de carbono y polietileno.

¿Cuáles son las ventajas de este innovador prototipo? Según el jefe de la Demarcación de Carreteras «no se consume piedra», con lo cual el impacto para el medio ambiente es menor. Pero, sobre todo, y desde el punto de vista más práctico, el material es mucho más resistente que el tradicional hormigón y, además, muchísimo más ligero.

Para casos extremos

De momento, y dado su elevado coste, no es competitivo construir este tipo de estructuras salvo cuando estos proyectos van ligados a la investigación. También se acepta para casos muy puntuales. Un ejemplo: si lo que se quiere es añadir una estructura de este tipo a una autovía ya en servicio, si el nuevo elemento es de 'plástico' se puede llevar a cabo la obra con mucha más rapidez, debido a su ligereza y fácil manejo. Así, en el caso de una autovía con mucho tránsito el coste de cortarla al tráfico sería muy importante. En este supuesto, sí sería rentable la construcción de un puente de poliuretano.

Eso, ahora. Sin embargo, dentro de unos años, o quizá décadas, se puede presumir que todos los puentes serán así. En el caso del prototipo ubicado a la salida del aeropuerto, como todos los que se hacen en el mundo hasta la fecha, su fabricación ha sido poco menos que artesanal en los talleres centrales de Necso. Pero cabe prever que cuando el tiempo pase y se llegue a industrializar la producción sí se planteará su uso de manera regular.

Para llegar al resultado que hoy se puede ver hubo que superar varias fases. Lo primero fue crear en el laboratorio vigas a distintas escalas. Se ensayó con prototipos a escala 1/3 o, lo que es lo mismo, se le sometió a bestiales presiones para comprobar su resistencia. Cuando los resultados fueron positivos se pasó al ensayo con vigas de tamaño real, es decir, de trece metros de largo, con una sección trapezoidal de 1,2 metros en su parte superior, 0,8 en la base y otros 0,8 metros en el canto; las almas son de fibra de carbono con un espesor de entre ocho y 18 milímetros, y la sección está rellena de poliuretano. Para esta prueba los técnicos tuvieron que trasladar la viga hasta Milán, ya que en España no era posible encontrar maquinaria lo suficientemente potente para ejercer la presión necesaria para la prueba. En Italia, los resultados también fueron positivos.

El experimento ya estaba listo para ser desarrollado en la práctica. Las vigas se fabricaron con tres tramos con una longitud cada uno de trece metros, y otro de siete metros. Así, cada viga mide 46 metros, pesa 4.600 kilos y tiene tres uniones, de las que dos se realizaron directamente en el taller y la tercera en la propia obra.

Monitorización

En cuanto a las características técnicas, el puente tiene una pendiente del 2%, con una longitud de 46 metros y con un total de cuatro vanos, dos de ellos centrales de trece metros y dos extremos de diez. El ancho total del tablero es de ocho metros y está constituido por las tres vigas que se esperan revolucionarias y una losa de hormigón armado. Las alturas de las tres pilas son de 6,5; 6,62 y 6,75 metros.

Pero no se ha terminado aquí la investigación. Con el fin de conocer el comportamiento de la novedosa estructura se instalaron en ella diferentes sensores que miden fuerzas y controlan el comportamiento del material. Mediante esta monitorización se reciben de forma instantánea a través de Internet los datos que revelan el estado de la estructura, la temperatura y todas aquellas variables que permiten conocer la salud del invento.

Unos estudios a los que estarán atentos técnicos de todo el planeta. Según Necso, los puentes de carretera construidos hasta ahora con estos materiales tienen luces iguales o superiores a doce metros, mientras que en este se alcanzan los trece. La importancia de este tipo de construcciones ya ha sido contrastada en Estados Unidos, donde el uso de materiales compuestos se va integrando cada vez más a la construcción de puentes y otras obras. Es de esperar que, en unos años, el hoy revolucionario puente sólo sea recordado como pionero en una tecnología de uso común.

Fuente de información: ElComercioDigital







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